”EL ULTIMO ENIGMA DE EVA PERON”

“Qui si trovano i resti di: María Maggi de Magistris” se podia leer en la placa de la tumba nº 41, de la parcela 86 del cementerio “Maggiore” de Milan, Italia. Pero en el féretro estuvo durante 15 años el cuerpo de la mujer más amada y mas odiada por los argentinos en el siglo XX: “María Eva Duarte de Perón”.
 Eva Perón era: para el pueblo trabajador que la amaba: “La abanderada de los humildes”, para el gobierno: “La jefa espiritual de la nación”, para sus obsecuentes colaboradores: “La señora”, para Nini Marshall (que la ridiculizaba en privado): “La Perona” y para sus enemigos: “una mujerzuela” que se aferró a los pantalones de Agustín Magaldi para llegar a Bs. As. a trabajar de actriz y alcanzar sus metas a cualquier costo. Pero un día, a los 33 años, partío para siempre y se convirtió en leyenda y a partir de ahí para el mundo es simplemente “EVITA”.
 María Eva Duarte había nacido en “Los Toldos” pcia. de Bs. As. el 7 de mayo de 1919 era hija ilegítima de Juan Duarte y de Juana Ibarguren y fue la 2º esposa del Gral. Juan Domingo Perón a quien acompaño durante su 1º presidencia y parte de la 2º, hasta su imprevista muerte acaecida por un tumor intrauterino a las 20:25 hs. del 26 de julio de 1952, en el Palacio Unzúe ubicado en Alvear (hoy Libertador) y Agüero, donde hoy funciona la Biblioteca Nacional.
 Después de su muerte y de sus imponentes exequias, se sabe que Evita fue embalsamada por el Dr. Pedro Ara, un eminente médico español y luego transladada a la C.G.T., Perón sigue gobernando y después de un par de intentos golpe de estado, en septiembre de 1955, hieren a su gobierno en el corazón y lo envian a un exilio de 18 años.
 La autodenominada “Revolución Libertadora” que derrocó al gobierno del Gral. Perón se encontró con infinidad de problemas, algunos los resolvió rápido, otros le costo resolverlos. Pero tenían una brasa caliente en sus manos con la que no sabían que hacer: “el cadáver embalsamado de Eva Perón” al que secuestran en noviembre de 1955 de la sede de la C.G.T.  No se animaban a enterrarlo, para que su tumba no se convierta en un santuario popular opositor. Un día el Gral. Eduardo Lonardi (1º presidente de la revolución) lo visitó, se saco la gorra, se quedo observandolo en silencio por unos minutos y exclamó: “ Es una obra de arte, es lamentable que tenga que desaparecer”, pero nunca se animaron a destruirlo, simplemente no se animaban a nada, su sola presencia los inhibia, los incomodaba. De ahí en adelante el cuerpo comenzó un largo periplo, paso por las oficinas de la S.I.E. (Servicios de Inteligencia del Estado) a cargo del Coronel Eugenio de Morí Koening (un antiperonista visceral) quien tuvo una desenfrenada pasión necrofólica con el cuerpo de Evita. El cuerpo también circulo por furgones, estuvo en Viamonte y Callao, la casa del Mayor Eduardo Arandia, que mató por error a su mujer embarazada, pensando que era un supuesto enemigo que venia por el cuerpo, estuvo detrás de la pantalla del cine “Riato”, en el edificio de “Obras Sanitarias” y en infinidad de reductos secretos. Hasta que un día decidieron sacar al cuerpo del país, entonces el Gral. Pedro E. Aramburu (2º presidente de la revolución) le encomendó la tarea al Coronel de inteligencia Hector Cabanillas, un cuadro militar de probada fidelidad antiperonista. Cabanillas parecía el adecuado para hacer desaparecer a la muerta tan temida. Aramburu decidió que su jefe de granaderos el Coronel Alejandro A. Lanusse (un antiperonista rabioso) realizara ante el sacerdote Francisco Rotger contactos con el vaticano y con el Papa Pio XII para darle al cuerpo una cristiana sepultura fuera del país. Cabanillas eligio como su brazo derecho al Mayor Hamilton Diaz. Con la ayuda del Vaticano se decidió que el cadáver de Evita viajara a Italia bajo el nombre de María Maggi de Magistris. Así fué que los restos de Eva Perón partieron del puerto de Bs. As. el 23 de abril de 1957en el “Conde Biancamano” rumbo al puerto de Genova. El cuerpo era acompañado por Hamilton Diaz que se hacia pasar por el falso viudo Giorgio Magistris y recibido por el enviado Papal Giovanni Penco. Así fué que el 13 de mayo de 1957 el cuerpo embalsamado de María Eva Duarte de Perón era enterrado en el cementerio “Maggiore” de Milán bajo un nombre falso. Y este amigos fué uno de los más grandes secretos de estado del siglo XX. Quien conocía donde estaba el cuerpo de Eva Perón, quienes eran los dueños de este secreto. En Italia: los Papas Pio XII, Juan XXIII, Paulo VI y Giovanni Penco y en Argentina: Cabanillas, Francisco Rotger y Hamilton Diaz. Aramburu y Lanusse sabian que estaba en algún lugar de Italia, pero no exactamente donde. La resistencia peronista nunca dejo de presionar para averiguar el destino de la tumba de Evita.
 Así fué que en 1971, presionado por la situación política, y con la certeza de que pronto se revelaría el secreto del lugar de la tumba, el entonces presidente Lanusse pacto con Perón la devolución del cadáver. Entonces le pidió a Cabanillas que organizara la entrega del cuerpo al Gral. Perón en Madrid, donde permaneció algunos años.  El cuerpo de Eva Perón regreso al país en 1974, la dictadura de 1976 la hizo enterrar y hoy descansa en el cementerio de la Recoleta en la bóveda de la familia Duarte bajo una gruesa plancha de acero a 6 metros de profundidad.
 Cuando Nelly Omar festejo sus 100 años en el Luna Park alguien del público le grito: “Canta La Descamisada Nelly”, que es la canción dedicada a la mujer peronista, entonces ella miró emocionada y dijo: “Es tan difícil olvidar a una mujer como Eva Perón”, pero como a Nelly la emocionaba el recuerdo algunos tambien dejaron el reloj clavado durante años en las 20:25 hora del fallecimiento,otros cuando se enteraron que Evita se moría, levantaron su copa para brindar y se cuenta que en una pared escribieron “viva el cancer” en homenaje a la enfermedad que la mató.
 Seguramente alguien que hoy pasa por su tumba mirará con desprecio y otros le regalarán una lagrima.
 Eva Perón es sin dudas la mujer más amada y más odiada por los argentinos en el siglo XX.  
 Esa que un día, a los 33 años, partío para siempre y se convirtió en leyenda y a partir de ahí para el mundo es simplemente “EVITA, UNA MUJER INOLVIDABLE”
                                                                                             Marcelo C. Rizzo